viernes, 11 de junio de 2010

Un lapsus imperdonable.

Ayer, Jueves 10 de Junio de 2010, en Valencia, al llegar a la tienda de foto y cine de ocasión de Angel Tejo, me encontré con un hombre de cierta edad que estaba mirando las cámaras del escaparate; éste me dijo que el dueño volvería en un momento. Yo aguardé e instantes después acudió Angel, que ya de entrada y tras presentarme éste ante aquel señor como uno de los pocos coleccionistas de cine que quedan, me aludió con un “Parece mentira, César, tan aficionado al cine que eres…”, que yo no entendí. Entré en la tienda acompañado por ellos dos y otro joven que también esperaba. Angel comenzó a buscar una lente para una cámara SLR Sigma que ese cliente llevaba entre manos, y después sacó una rara cámara de 6x7. En todo ese tiempo, en el que yo intervenía viendo, tocando y preguntando acerca del material que se trataba, Angel de nuevo aludió a mi afición al cine y lamentó no tener una cámara para tomarse una foto del momento (qué paradoja, en una tienda donde lo que más abundan son las cámaras), pero yo seguía sin entender sus comentarios: no los encajaba.

Momentos después Angel se dispuso a extender una factura al cliente, y yo (que para esos momentos ya estaba cansado de observar a este hombre, pensando sin más que mi escasa memoria no me dejaba reconocerlo y seguramente sería uno de los muchos clientes del lugar a los que conozco de coincidir allí) no cupe dentro de mi sorpresa al leer en el encabezamiento del recibo “Carlos Saura”.
Ahí pude entender las indirectas, vaya que sí: me encontraba frente a uno de nuestros grandes directores y guionistas de cine; mi memoria vagamente lo había reconocido, pero asociándolo a algún cliente de la tienda. La caza (1965), Pippermint frappé (1967), El jardín de las delicias (1970), Ana y los lobos (1972), Cría cuervos (1975), Mamá cumple cien años (1979), El Dorado (1988), ¡Ay, Carmela! (1990), Goya en Burdeos (1999), Buñuel y la mesa del Rey Salomón (2001), El séptimo día (2004), Fados (2007)… son sólo alguno de los títulos dirigidos por Carlos Saura, en su extensa carrera de más de treinta películas, y yo con tal lapsus que no lo reconocí. He de detallar que también en buena medida esto se debió a su discreción, una total sencillez en el trato con los que allí habíamos.

Por supuesto, de inmediato comenzó la sesión de fotos: Angel con Saura, el otro chico (él fue quien puso la cámara) que esperaba en la tienda también se fotografió con ellos dos, y yo en una tercera foto, para perpetuar el momento. Carlos Saura se refirió a mi camiseta, llena de mariposas, diciendo que así quedaría inmortalizada; le contesté que la traje de mi viaje a Costa Rica en 2005, a lo que él agregó que allí rodó una de sus películas: El Dorado.

En definitiva, un encuentro casual con una persona sencilla (corroborado por A. Tejo y otro de mis amigos que le conoce -Carles Moral-) que deja un grato recuerdo en la memoria, esa que me produce estos lapsus…

2 comentarios:

Ettore Hag dijo...

Hola Fernando,

Y sabes que ha sido de Ángel Tejo?
Los aficionados a las cámaras clásicas nos sentimos algo huérfanos, ahora que ha cerrado la tienda.
Ha puesto algún chiringuito, aunque sea en internet?
Saludos y enhorabuena por tu blog.

Cesar dijo...

Angel ha cambiado la ubicación de su tienda, aqui os dejo el enlace a su web donde pone todos los datos:

http://angeltejo.260mb.com